Mayu Guisasola

10408493_1594001404151096_3038428394155060793_nLlevo toda la vida relacionada con el arte y la decoración, trabajando en tiendas que ofrecen desde cuadros pintados con todo tipo de técnicas, arte gráfico o pequeñas esculturas, hasta marcos y soportes. Mi predisposición a crear casi siempre se encontró con la excusa clásica: el tiempo… No tenía tiempo para aprender, para ensayar, para equivocarme, para diseñar, para plasmar mis ideas, para que experiencias, mente, ojos y tacto se fundiesen un único camino hacia la materialización de las formas.

Dicen que los años y las circunstacias pueden pagar fracasos o comprar nuevas ilusiones. Yo sé algo de lo primero y mucho de lo segundo, sobre todo desde el momento en que supe cómo parar ese tiempo que antes se me escurría como nieve en un cesto. Me dejé, simplemente, seducir por mis propias imágenes, por el entorno que rodea mi casa y mi vida, por los impactos visuales que nos aporta a todos este mundo globalizado y… ¡empecé a amar el cuero! Tantos olores, tantas texturas, tantos matices de color, tantas reacciones cuando se tiñe, se corta, se orada, se repuja…

Poco a poco la piel curtida me fue hablando y dejando que la maridase con cristal o metales. Y así he llegado a lo que hoy es Mayu Guisasola Artesanía.

Mis amigos y mi gente me dicen que me ven más feliz desde que trabajo «en cueros». Es verdad. Debe ser eso tan antiguo de que «cargar con pesados ropajes agota al caminante y le aparta de su meta».

Quien haya llegado hasta aquí puede tener, creo, deseo de ver qué cosas hago. Nada me gustaría más que mostrárselo.

MAYU GUISASOLA

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